
Preparamos y tenemos a mano todos los ingredientes que vamos a utilizar.
Empezamos pelando los langostinos y reservando las cabezas.
Picamos los dientes de ajo y el perejil.
Calentamos una sartén con una cucharada de aceite, y añadimos las cabezas de los langostinos.
Dejamos que se vayan haciendo, a fuego intenso, mientras ejercemos presión, para sacar mejor los jugos.
Una vez hechas, añadimos el brandy y flambeamos.
Cuando deja de arder, ya se ha evaporado el alcohol, y entonces añadimos el vino blanco. Dejamos que se hagan otros 7 minutos, así se evapora también el alcohol del vino blanco, y va cogiendo sabor nuestra reducción.
Colamos las cabezas y reservamos el caldo. Seguido salamos las alcachofas, las enharinamos y pasamos por los huevos batidos.
En una sartén añadimos el aceite para rebozar y una vez caliente, vamos rebozando las alcachofas.
Reservamos.
En una sartén, añadimos aceite, para que vaya cogiendo color el ajo.
Una vez que el ajo empieza a coger color, añadimos la harina y la hacemos durante un par de minutos.
Añadimos la reduccióbn de las cabezas de langostinos y el agua de las yemas de espárragos, y vamos varillando constantemente, hasta encontrar la densidad deseada.
Seguido a fuego medio, añadimos los langostinos, para que se vayan haciendo poco a poco.
Añadimos el perejil.
Seguimos mezclando con la barilla.
Añadimos las alcachofas y dejamos que vayan mezclando los sabores durante 10 minutos a fuego suave.
Retiramos del fuego y añadimos las yemas de espárrago.
Ya la tenemos. Ahora a disfrutar.


















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