El restaurante Iwasaki, lleva el nombre del cocinero y dueño, el chef Tatsuya Iwasaki.

Es un restaurante sencillo, con decoración oriental, humilde pero que te transporta a lo que es la esencia japonesa, te transporta hasta japón. Y cuando empiezas a disfrutar de sus platos, es cuando realmente piensas que estás en el centro del país.

Que no os engañe la humildad y sencillez, porque junto al chef Iwasaki, está nada menos que su esposa Maria José Vázquez, que es la jefa de sala y sumiller, condecorada como “Nariz de Oro”, con todo lo que ello representa.

Sólo 5 restaurantes vascos han conseguido la categoría Bib Gourmand, de la Guía Michelin, que premia la excelencia a precios asequibles. Esta es su tarjeta de visita, por lo que cuando vayais a disfrutar de sus platos, ir con los 5 sentidos bien afinados, porque los vais a necesitar.

Su cocina es plenamente japonesa, con pequeños toques mediterraneos. Tienen una variación de la carta realmente buena ya que es cada 3 meses, es decir menús diferentes para cada estación del año, lo que nos garantiza un producto perfecto siempre para cada plato. Y además juegan con pequeños cambios de algunos ingredientes de sus platos, lo que hace más atractivo volver a visitarles.

Nosotros empezamos con unos aperitivos: hoja de ostra con almeja y espuma de cítricos, pulpo con pimentón y pulpo con caviar de citricos.

Croqueta de carrillera empanada con panko, sobre una suave bechamel con fruta de la pasión y espuma de jengibre.

Recomiendan trocearlo y comerlo mezclado. Realmente exquisito.

Chawanmushi.

El Chawanmushi, es un plato japones de natillas de huevo salado, cocinado al vapor en una taza con tapa, que se sirve caliente o frío. Su nombre significa literalmente “al vapor en una taza de té”, y se prepara con una mezcla de huevo, dashi (caldo japonés), salsa de soja y mirin. En nuestro caso, llevaba champiñón y shiitake.

Nigiri de vieira, con un suave toque de calor, con soja y wasabi.

Nigiri de Katsuo, que es un tipo de bonito, muy popular en Japón.

Nigiri de atún rojo de almadraba de Cádiz, con soja y wasabi.

Karaage con ponzu, que es pollo frito japonés, marinado en una mezcla secreta de soja, ajo y jengibre, y frito hasta quedar crujiente por fuera y suave por dentro.

Donburi de lubina, alga nori y crujiente de arroz, acompañado de sopa. La lubina perfectamente hecha, con la piel crujiente y un sabor muy intenso. Otro plato brillante.

Os acompaño con otros platos que preparan a lo largo del año. Los platos los pueden modificar, cambiando alguno de los ingredientes que lo componen.

Los postres son una verdadera locura, no en vano, han conseguido en diferentes restaurantes, 2 estrellas Michelin en repostería.

Aquí tenemos lo que titulan como, “El primer breakfast”. Compuesto de merengue seco de café, helado de aceite de oliva y crujiente de pan, y una mousse de yogurt y cuajada de chocolate blanco, con yema de naranja y cornflakes.

Un postre con una técnica sobervia y unos sabores puros y muy equilibrados.

Monaka (son como obleas), rellena de chocolate negro, frutos rojos y té verde japonés.

Una experiencia absolutamente maravillosa.

A quienes os gusta despertar los sentidos, disfrutar con aromas y sabores, y además ser estupendamente bien atendidos, este es vuestro lugar.

Para poder disfrutar de un local cálido, una comida de lujo, un servicio sobresaliente y todo enmarcado en unos tiempos de servicio francamente buenos, no tengo más que decir, que el IWASAKI, es vuestro próximo objetivo.

ZORIONAK IWASAKI.